sábado, 23 de noviembre de 2019

SI ALGUNA VEZ...

Si alguna vez descubres que no vuelas
en ese mismo instante ya has volado

No preguntes por que. Nadie lo sabe
Porque al faltarte algo, lo has logrado

Si alguna vez descubres que no vuelas
¡Que vuelo mas hermoso has iniciado¡


domingo, 11 de agosto de 2019



               LAS  BUENAVENTURANZAS    


   Estaba atardecida la mañana de un día luminoso de principios de junio, Había hecho calor y la tarde ponía una fresca y agradable sensación en los rostros de aquella multitud de personas, que entusiasmadas y dialogantes, se encaminaban hacia un mismo lugar.

 Recuerdo, que al pasar junto a las casas que bordeaban el pequeño sendero del camino, una mujer, de las muchas que habían asomadas a las puertas, extrañada al ver pasar a tanta gente, preguntó a otra que iba entre aquella muchedumbre. La llamó y le dijo

- ¡Sara!... ¿Dónde vas?... ¿Qué pasa?..

La joven sorprendida por la llamada, se quedó mirando de donde procedían las voces y al reconocerla, salió sonriendo y acercándose a ella la besó diciéndole.

-¿No te has enterado?

-¿Enterado?, ¿De qué?...preguntó extrañada la otra.

--El joven Nazareno, predica hoy cerca de aquí. En la falda del monte.

¿El joven Nazareno?… ¿Tú le conoces?..

Sara sonrió y le dijo:

  -Si. Le vi cuando me avisaron de casa de mi pariente Jairo, que su hija estaba enferma. Estando allí, la niña murió, pero el joven Nazareno que estaba predicando cerca de la casa, fue avisado y vino. Y le vi cuando entraba en la habitación donde yacía el cuerpo sin vida de la criatura. Todos los que estábamos allí presentes, vimos como le cogía la mano y le decía tocándole la frente. ¡Thálita kumi!... ¡Niña levántate!...

-¡La resucitó!... ¿Tú lo vistes?... preguntó la mujer casi en un susurro de voz
.
  -Si. – A Sara se le humedecieron los ojos.-Le vi y jamás podré olvidarlo. Sonrió y dijo animada:

 -¿Por qué no vienes con nosotros?... ¡anda vente!... ¡Está por aquí cerca! Verás como no te arrepientes…

-.Pero…titubeo la otra

-¡Vente!, insistió Sara,

Se dirigió a los vecinos que habían acudido a escuchar lo que ella contaba…

- ¡Veniros todos!, porque merece la pena escucharlo… ¡Porque merece la pena verle!...

   La mujer cerró la puerta de su casa y cogiéndose a su amiga Sara, se unió a aquella multitud jubilosa, que se dirigía hacía el pequeño altozano cercano, a donde Jesús, “el joven Nazareno”, les iba a dar de nuevo su palabra.

  Mateo, Santiago y Andrés estaban preocupados. El Maestro hacía un rato que estaba en oración. No se había dado cuenta de la gran multitud que tenía a sus pies. Él se encontraba en la parte superior del pequeño otero entre unos olivos, como casi siempre solía hacer antes de predicar. La gente había ido llegando y acomodándose en la ladera. Extendiendo sus mantos sobre la hierba, a la espera de oír de nuevo sus palabras. Muchos le conocían. Le habían oído otras veces y volvían entusiasmados. Otros, habían venido por primera vez, animados por aquellos que ya le habían visto. Todos esperaban…Mateo dijo a Andrés:

-¡Esto es mucho más de lo que esperábamos! ¡Ha llegado gente de todos sitios!...

Andrés, miró hacía abajo, y vio que toda la ladera del monte estaba cubierta de gente. Mujeres, ancianos, niños, jóvenes…todos esperaban. Se estremeció y dijo:

- Hay que avisar al Maestro
.
 Y dirigiéndose donde estaba Jesús le comentó:

-Maestro, la gente espera. Hay mucha más que otras veces. ¡Está todo lleno!

 Jesús le miró y le dijo:

-Está todo lleno de curiosidad. Sin embargo, el vacío hacía Mi es muy grande. ¡Vamos!...


   Jesús se asomó ante aquella multitud que se quedó en silencio al verle aparecer. Sonrió y abriendo sus brazos, como queriendo abrazar a todos, con voz serena comenzó a decir:

-    Bienaventurados son los pobres de espíritu, porque de ellos es el      reino de los cielos.
-        Bienaventurados los mansos, porque ellos heredaran la tierra.
-        Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados…

 La multitud estaba en silencio. Embelesada, como si se tratara de un grupo de niños bajo la noche mirando a una estrella. Boquiabiertos, con una serenidad jamás sentida. Apenas entendían lo que decía aquella voz, que parecía salir, no de una persona, sino de todo lo que circundaba el lugar donde se producía. Hablaba a la vez el monte, los árboles, el cielo. Incluso, daba la sensación, de que los miles de corazones allí congregados, habían dejado por unos momentos de latir, para convertirse en una voz al unísono. Era la vida la que hablaba. No era un ser. Era el Todo… 

-        Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.
-        Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
-        Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielo…

      Era un mensaje extraño el que salía del joven Nazareno. No hablaba de nadie en concreto. Hablaba de todos. Para todos. Por todos.
 No era un discurso en un tiempo determinado.
  Era una legislación más allá del tiempo. La construcción de un nuevo sentir.De un nuevo orden.

-        Bienaventurados los que buscan la paz porque ellos serán llamados hijos de Dios…

   Yo, sentado junto a unos viejos campesinos de por allí, escuchaba atentamente y notaba como aquellos dulces y extraños sonidos que me llegaban a los oídos como palabras, me hacían ver de pronto, lo que no había visto nunca en mi dilatada existencia. Vi el universo. El misterio que cada ser humano lleva circunscrito y no pude contener una lágrima. Uno de los viejos a mi lado me miró y me dijo:

-Yo también me conmuevo, porque veo que este joven Nazareno es legal. Habla más allá de Él Mismo.

 Hizo una pausa y continuó:

-¿Pero sabes tú, lo malo de esta gente qué es?...
-
 -¿Qué?, le pregunté intrigado.

   Me miró profundamente. Sus ojos se clavaron en los míos con nobleza y sentimiento.

-Lo malo de esta gente,- dijo,.- es que suelen durar muy poco tiempo…

   La tarde había comenzado a poner un manto de estrellas en las últimas palabras de Jesús.

-        Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios.

   Se hizo un silencio extraño, como el que suele quedar después de un largo suspiro.

   Lentamente, la multitud fue disgregándose en busca del camino. Jesús había desaparecido en unión de sus discípulos entre las primeras sombras que la tarde difuminaba. Yo, junto a los viejos campesinos, comenzamos a bajar lentamente la pequeña ladera del monte. Me dirigí al mismo con el cual había conversado hacía un rato. Le pregunté:

-Entonces: ¿Tú crees que lo malo que tiene esta gente es que suele durar poco tiempo?..

-Si. Me respondió tajantemente.

Esbocé una sonrisa, y caminando junto a él, con mi mirada fija en una de las estrellas que comenzaban a brillar en aquel cielo limpio de primavera, le dije casi en un susurro:

-Tal vez nos den esa sensación, porque en realidad, esta gente, no tenga tiempo.

…Cerca de nosotros pasaron unos chiquillos saltando y corriendo, mientras repetían alegremente las palabras que hacía un rato, habían escuchado de Jesús:

-        ¡Bienaventurados los mansos porque heredarán la tierra…!

   Una tibieza perfumada de romero y azahares, la tierra nos entregaba como un abrazo. Como un entrañable y querido abrazo.
                                                                                
                                                                              
                                                                  


                                                                                




     La luz….
La luz abre herméticamente una ventana al mar.

 Hay una santidad  invisible
Que a todos nos convoca.
La santidad nos llama.
Porque en ella somos.
El problema está, en que nos cambiaron  LaCreación por la vida.

 Hoy es domingo.
Por eso podemos decir lo que queramos.
El domingo es diferente a otro día.
El domingo dejó de ser tiempo para ser Dios.
¿Somos hijos de Dios o no? … Pregunto

  No recordamos.

Y no recordamos porque tenemos memoria.

El hijo de Dios no pregunta.
Y no pregunta porque no tiene memoria.

Y no tiene memoria,
 Porque la Creación no es igual un día a otro.

Es continuamente una sorpresa.
La memoria, es resultado de un pensamiento
Y éste a su vez, es resultado de una confusión.

El hombre piensa.
Por lo tanto no existe.

Vive pero no existe
Existir es no darse cuenta de que se existe.
La existencia no tiene identidad
Porque no tiene tiempo.
Simplemente es.
Sin principio ni fin.


 Somos hijos de Dios,
No.
La pregunta es:
¿Queremos tener Dios?
 Esa es la pregunta.

No preguntamos si necesitamos tener a Dios
Para que nos defienda.
Nos proteja.
Nos ampare y nos otorgue la vida
Detrás de la vida.
No.
La pregunta es:
¿Queremos tener Dios sin nada a cambio?  
Y nada más.

No hay más.
Dios y tú.
Ya no hay otra cosa.
Ni paraíso.
Ni ventajas.
Ni glorias.
Ni recompensas.
Sólo es eso:
 Dios y tú.
Nada más…

¿Queremos tener Dios?

 Es un tema raro.

Hablar de Dios cuando sólo se habla de dinero.
De poder.
De fama.
De ídolos pasajeros.
De modas y vanidades.

Es loco hablar de algo fuera de tiempo y de lugar.

Hasta los mismos representantes de las iglesias
Que difunden la fé en todas sus ramificaciones,
Enmascaran lo divino con lo social,
Lo político y lo actual,
Cuando Dios, no es ni social, ni político
 Ni tan siquiera actual,
Porque es una vez antes que el mundo.

 Si Dios fuera pobre.
Si fuera un vencido.
Un perdedor, que se dice ahora.
Si Dios fuera un marginado.
Un anónimo.
Si Dios fuera un emigrante
Que un día lejano
Se colara en la frontera azul de este planeta
En busca de compañía y trabajo
Para su capacidad creativa;
Si Dios fuera eso,
¿Querrías tú tenerlo?
Esa es la pregunta.

Hoy es domingo,
 La luz abre hermeticamente una ventana al mar.                                                                                                                       
              

HOY ES DOMINGO



       No todo va a ser hablar de politica y otras        cosas.De vez en cuando tambien sabemos orar, Por lo tanto, oremos.

   Padre eterno. Creador irrepetible. Dios bendito Santo de los santos. La criatura humana te quiere. Está contigo. No sabe como, pero está. Libéranos del brujo. Danos Tu libertad. Padre de los padres. Hermano de los hermanos. Protector del humilde. Destructor de la soberbia y del poder. No nos abandones. Hijo de nuestra sangre. Espíritu de nuestra verdad. Contigo estamos. Aunque no tengas templos ni riquezas. Aunque seas el más pobre, nuestro corazón te espera  y nuestra mente te nombra. Te llevan nuestros hijos en sus ojos. Nuestros ancianos te recuerdan en sus silencios. Los animales te conocen. Las flores te sonríen. Los pastos te acompañan. Los montes te defienden. Los mares te respetan. El universo te cobija. Las estrellas te alumbran. Padre ¡Bendito eres . Nuestros muertos te esperan para poner en Tus manos su fracaso de siglos.

  Aunque Tú eres el único bendito, permite que bendiga  al arcángel Miguel que antepuso Tu nombre a todos los poderes engreídos
. Porque Tu solo eres el poder, que acabará un día, con todo lo que conlleva esa falsa palabra, al transformarla en el amor que inunda Tu sagrada Presencia y emana Tu noble corazón de Dios indestructible.


  Lee esta oración aunque solo sea una vez y alégrate con ella, porque esta oración va dedicada también, a todos los hebreos, musulmanes, hindúes y cristianos. A todos los seres que nos debatimos en esta tierra, entre el bien y el mal, sin otra ayuda que nuestra propia ignorancia. Y la fé, que siempre nos convoca en la cima de ese monte sin nombre.